Carta abierta a la alcaldesa de Madrid. Otra política de comunicación es posible

Es duro, Alcaldesa, tan duro como indignante escuchar chismorrear y estudiar declaraciones a medios y políticos sobre la arbitrio de expresión y el atentado que esto supone, la página web para desmentir noticiario que ha creado su Empresa municipal Como si la ciudadanía se mereciese más manipulación. Cuando han sido los que,  a lo largo de abriles, han jugado a su antojo con los mensajes y la sensibilidad ciudadana para dirigir encuestas, fomentar sensibilidades políticas o bien dirigir desde la Prensa el rumbo político de este país. Por desgracia, los partidos no hay ninguna persona en exclusividad, desde el campo estatal y del mismo modo el nacionalista-  han tenido a su amparo, mediante monises para publicidad que si el día de hoy se investigara levantaría muchas ampollas en este país, medios a su predisposición que publicaban a su antojo las parte manipuladas que mejor le venía a este o bien aquel partido o bien corporación. No se libra ni una comunidad autónoma. Y dicho esto, regidora, y reconociendo que no ha sido la impulsora del plasma a través del que, sin derecho a preguntas, los políticos hacían declaraciones cómodas que sabían por adelantado que iba a ser emitidas y publicadas por todos y cada uno de los medios, como que siquiera es su empresa la que impulsó las conferencias de prensa sin derecho a preguntas (jamás comprendí por qué razón a eso lo llamaban conferencia de prensa, a propósito), necesito desde el respeto total decirle que creo que se confunde en su política de Comunicación, quizá por inexistente. Entre los cronistas, como entre los políticos, los juristas ( lo sabe adecuadamente) y cualquier otro oficio, hay buenos y malos profesionales. Hay quienes defendiendo su independencia, han sufrido consecuencias horribles y han debido abandonar a desempeñar el oficio más fantástico del mundo, y además los que han prosperado por participar en el cinismo que en Occidente existe respecto a la voluntad de expresión. Pero también es esencial que sepa regidora, que en nuestra profesión, la enorme mayoría de cronistas pasan deSeo y sed de resolución de expresión, que cobran unos salarios miserables, que el paro asola a esta profesión de forma horrible y que muchos no tienen más antídoto que doblegarse a la voluntad de su política de empresa pues el costo a apoyar es tan parada, si no se  cumple esta premisa, que están abocados al olvido, al despido y a no poder regresar a practicar su profesión. En nombre de tantos cronistas, singularmente en provincias, sin dejar de explorar la precariedad sindical de nuestros colegas en las grandes capitales, le aseguro que la enorme mayoría de nuestros colegas son genuinos héroes. Personas que no llegan a ser mileuristas, que lo mismo notifican en un mismo día de la conferencia de prensa del corregidor de turno, que de la última aviso sobre violencia de clase o bien del pavimentado de la nueva calle en un distrito intrascendente, en el centro o bien retirado. Son exactamente los mismos que no tienen horario, que no tienen acuerdo colectivo, y que cumplen a veces más de diez o doce horas laborales si el medio lo requiere de eso aun saben mucho nuestros colegas de deportes- a fin de que día tras día los ciudadanos de nuestros país reciban el folleto, entren en la página web para descubrir parte o bien se enteren de la hoy por medio de la radiodifusión o bien la TV. Duele recordar la reducción de las plantillas de cronistas en los pequeños y los grandes medios. Y, sobre todo, impropia memorizar que es una batalla perdida por adelantado por un colectivo que se puede desafiar la vida en cualquier enfrentamiento del planeta por colaboraciones irrisorias y a los que solo se les honra si tienen la mala suerte de expirar por estar en el instante y el ocupación errado. Por eso alcade aguardaban más, considerablemente más, de . Su talante, su trayectoria, su profesión debían haberle trasmitido una sensibilidad hacia este colectivo que, comprendo, le ha faltado. Esto se comprende todavía mejor cuando leo que ha prescindido en su gobierno de un primordial de prensa. ¡qué ocasión perdida para hacer atinadamente las cosas!, a fin de que, por vez primera en la historia democrática de este país, en lugar de contratar a determinado que solo va a manipular noticiario a su patrocinio y la de su empresa, que solo le dará la razón y decirle todo cuanto desea escuchar, le ayudase a subvencionar en este país la soltura de expresión, a contar las cosas como son a los medios y a los ciudadanos y, sobre todo, a explicarle de qué forma marcha el campo de la comunicación y asistirla, de la misma manera que a su equipo, a conseguir a la ciudadanía y que sientan que en todos y cada osadía, lo más esencial, son los vecinos de la capital española. Los que le han votado y los que no. En este país, y en su urbe, hay cronistas comprometidos, valientes y fantásticos que podrían asistirla en valimiento de la atrevimiento de expresión y, sobre todo, en la manera de probar que hay otra forma posible de hacer Comunicación desde las instituciones. Siempre va a haber medios y cronistas que tan solo se van a hacer eco de sus actos y actuaciones desde una postura crítica y destructora. Mas los ciudadanos tienen capacidad para aprender a qué adherirse. De ahí que, seguramente, sea ahora alcade de la capital española. Y como primera concejal de la hacienda de España debe departir con cronistas, cultivarse a comunicarse mejor, hacer que mediante sus medios, los ciudadanos tengan noticiario de sus actos y, sobre todo, tiene una ocasión única de probar que otra política de Comunicación es posible. Por la espontaneidad de expresión, pues creo en una sociedad mejor y pues confío en su buen criterio, espero que tenga en consideración mi carta. Suerte, regidora!